No existe un gen único para los zurdos

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Están involucradas al menos 41 regiones de ADN.

Por David Evans, Universidad de Queensland, y Sarah Medland, Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer

La mayoría de las personas utilizan constantemente la misma mano para realizar tareas que requieren habilidad y control, como escribir o enhebrar una aguja. Sabemos que la genética juega un papel importante en qué mano prefiere una persona, pero ha sido difícil identificar los genes exactos responsables.

Para obtener más información, analizamos el ADN de más de 1,7 millones de personas y descubrimos 41 regiones del genoma asociadas con ser zurdo y otras siete asociadas con ser ambidiestro.

¿Qué hace que las personas sean zurdas?

Alrededor del 88% de las personas prefieren usar su mano derecha para tareas complejas, alrededor del 10% prefiere su mano izquierda y el otro 2% informa que no tiene ninguna preferencia y puede usar cualquiera de las dos manos. La preferencia por las manos se desarrolla tan temprano que se puede ver en el útero.

La mano tiende a estabilizarse cuando los niños están aprendiendo a dibujar.

En ausencia de lesión o entrenamiento, permanece constante durante toda la vida. La evidencia de poblaciones humanas históricas sugiere que ha sido así durante cientos de miles de años.

La investigación que examina los patrones de destreza manual en gemelos y familias muestra que la mayor parte de la variación se debe a factores no genéticos, como el entrenamiento y el entorno en el que adquirimos habilidades motoras tempranas. Sin embargo, la genética juega un papel importante.

No existe un gen único para la mano

Desde mediados de la década de 1980, más de 100 artículos de revistas han explorado la idea de que un solo gen podría influir en la mano. Estas teorías sugirieron que una variante del gen sesgaría a un individuo hacia la mano derecha, mientras que la variante alternativa llevó a que la mano se determinara al azar.

Si bien ha habido muchas teorías que intentan explicar diferentes características humanas a través de genes únicos, en los últimos años hemos descubierto que la realidad suele ser mucho más complicada. La investigación más reciente utiliza estudios de asociación de todo el genoma (GWAS) para buscar una relación entre un rasgo de interés y la cantidad de copias de una variante genética que alguien tiene. Estos análisis se realizan para millones de variantes ubicadas en todo el genoma.

Estos estudios de todo el genoma han demostrado que casi todos los rasgos humanos están influenciados por cientos o miles de variantes genéticas. A menudo, estas variantes se encuentran entre genes cuyo propósito no es claramente identificable, en lo que solía llamarse “ADN basura”.

GWAS también ha demostrado que la mayoría de los rasgos están influenciados por un gran número de genes, cada uno de los cuales contribuye con un efecto muy pequeño, en lugar de un solo gen que tiene un gran efecto. Para rastrear estos pequeños efectos, se requieren grandes estudios colaborativos con muchos participantes para identificar las variantes genéticas individuales involucradas.

Lo que GWAS revela sobre la mano derecha

En 2009 iniciamos un proyecto en el que participaron investigadores de todo el mundo para buscar variantes genéticas que influyen en la mano usando GWAS. No reclutamos participantes en función de su lateralidad, por lo que el número de personas zurdas fue relativamente pequeño. Como resultado, solo recientemente hemos reunido lo suficiente para realizar análisis sólidos.

Nuestro estudio reunió análisis de datos de 1,766,671 personas. De estas personas, 194.198 eran zurdos y 37.637 ambidiestros. Encontramos 41 regiones del genoma asociadas con la zurda y siete regiones asociadas con la ambidestreza.

Muchas de las regiones del genoma asociadas con la zurda contenían genes que codifican proteínas de microtúbulos. Estas proteínas juegan un papel importante durante el desarrollo en la migración de neuronas y en la capacidad del cerebro para adaptarse a los cambios en el entorno.

Curiosamente, los genes que influyen en otras asimetrías en el cuerpo, como en qué lado del cuerpo se encuentra el corazón, no se asociaron con el uso de las manos en nuestro estudio.

Otro hallazgo importante fue que había poca superposición entre las regiones del genoma asociadas con la zurda y las asociadas con la ambidestreza. Esto sugiere que la ambidestreza es más complicada de lo que pensábamos anteriormente. Los mecanismos que influyen en la dirección de la preferencia de la mano pueden ser diferentes de los que influyen en el grado de preferencia de la mano.

Estos hallazgos nos brindan nuevas pistas prometedoras,

pero se necesita más trabajo para identificar más variantes genéticas que influyen en la mano. También queda un largo camino por recorrer antes de que entendamos cómo estas variantes juegan un papel en que alguien se convierta en diestro, zurdo o ambidiestro.

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